Arquitectura y Construcción

 

En el puro “corazón” capitalino, en medio de la cotidianeidad de nuestra capital nos acompaña desde hace 160 años La  Iglesia de Nuestra Señora de La Soledad.  Llena de espiritualidad “La Soledad”, como es conocida popularmente, ha estado presente en un sinfín de acontecimientos desde el siglo pasado. Cada rincón de esta edificación es historia y tan sólo basta querer conocer  más sobre esas curiosidades o secretos, para no dejar en el olvido cada detalle que hace de este templo un lugar único.


Cada vitral, cada imagen, sus ubicaciones, las campanas, órgano tubular responden a las necesidades de una época en donde nuestros antepasados trataban de escribir en el libro una historia que pudiera ser palpada, admirada y conservada por las generaciones venideras.


EN UN BREVE RECORRIDO:


La primera de las “pequeñas grandes curiosidades” de la Iglesia La Soledad se encuentra en su imagen, contrario a lo que es tradicional en una gran mayoría iglesias de nuestro país.  Aunque su nombre “La Soledad” hace ilusión a la Patrona de este templo capitalino, la imagen de la Virgen de La Soledad es solo la titular, no así la Patrona,  pues ese lugar es ocupado por la Virgen de La Asunción.
La historia cuenta que la imagen de la Virgen de La Soledad fue traída desde Guatemala por una familia costarricense devota a esta virgen, en 1859.  Entre tanto la Virgen de la Asunción es una imagen donada por en 1926, Manuel María Zuñiga.  Ambas son piezas talladas en madera.

    
Este año los creyentes pudieron observar y admirar la imagen de la Virgen Dormida, la cual acompañó a los creyentes durante varios días del mes de agosto, después de 15 años de no ser expuesta.


Otra de las imágenes de la Iglesia Nuestra Señora de la Soledad es la de la Sagrada Familia, la cual acompaña a los feligreses desde hace 80 años, hoy se expone al público incompleta, ya que el hijo de Jesús y María fue extraído del templo hace unos años.


Un punto curioso de la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad es su pila bautismal, creada en mármol italiano, con finos acabados y con la imagen de Jesús siendo bautizado por Jesús, se cree que está en la iglesia desde antes de 1911.  Su ubicación es única, este Bautisterio no está en el altar, pues se encuentra a la entrada, cumpliendo la tradición católica que indica que después de que una persona es bautizada ya pertenece a la iglesia y es presentada en el altar.


Los vitrales de la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad son verdaderas obras artísticas, cada uno representa una de las catorce estaciones del Viacrucis, forman parte del templo desde hace varias décadas y se espera que varios de los que están dañados puedan ser restaurados.


El órgano tubular de la Iglesia Nuestra Señora de la Soledad tiene 40 años de formar parte del templo y aunque en un principio fue muy utilizado, desde hace más de 20 años no está en uso.  Se contempla que como parte de las obras de restauración se repare, afine y pueda ser empleado eventualmente.